lunes, 2 de junio de 2008

Golpe a golpe


“El Gobierno se equivoca, tiene que ceder…”, se escucha en la cola del supermercado. “El campo es el sector productivo más importante que tenemos. Cómo puede ser que no sea escuchado…”, le dice un jubilado de unos 70 años al joven que tiene a su lado, en un tono elevado y alterado, mientras esperan la llegada del colectivo.
El conflicto entre al agro y el Gobierno ha ocupado un lugar tan grande y reiterativo en los medios masivos de comunicación que parece haberse metido en nuestras vidas sin que muchos nos hayamos dado cuenta. Hasta el 10 de marzo parecía muy corriente encontrarnos debatiendo sobre el líder del Clausura, sobre el partido que se había jugado el día anterior o simplemente intercambiando información acerca del clima y de la posibilidad o no de que lloviera.
Pues estas costumbres argentinas se han modificado notoriamente, ya que hace casi 80 días pareciera ser que nos hemos convertido en seudo especialistas en retenciones móviles, economías regionales, producción de soja, administración de tambos y cotizaciones de trigo y girasol.
Pero no es esto sobre lo que quiero hacerlo reflexionar, señor lector. Simplemente, me pareció necesario contextualizar e introducirlo brevemente en el tema, para, ahora sí, poder focalizar el análisis concretamente sobre el tópico que me movilizó. Y el mismo tiene que ver con la astucia con la cual tanto Alberto Fernández, al frente del Gabinete y de la mayoría de los planes económicos nacionales, como Néstor Kirchner, desde el sillón del PJ, se movieron a medida que el conflicto fue atravesando diferentes momentos y diversos climas.
Vale la pena comenzar esta lectura sobre las actitudes del oficialismo aclarando que los reiterados desplantes que los representantes de las entidades más importantes del campo han sufrido no han sido consecuencia de un capricho de Cristina. Ni siquiera se dieron por el -supuesto- enojo de Alberto F., cuando se producían constantes cortes de rutas nacionales y provinciales por parte de productores agropecuarios –como muchos nos quisieron hacer creer-. El Gobierno hizo lo imposible para evitar el diálogo y la negociación por las retenciones móviles, y en lugar de enfocar su energía en esta discusión, simplemente se dedicó a repartir acusaciones (trató de “golpistas” a los productores rurales), dar discursos confrontativos y a brindar al sector productivo un amplio abanico de señales intimidatorias, coercitivas y “patoteras”.
Pero esta postura tiene una explicación. En primera medida, hemos podido descubrir (aunque muy difícil entender) que no poseemos funcionarios públicos capaces de estar a la altura de las circunstancias, si de conocimientos agrícolas y economías regionales hablamos. Una clara muestra de ello se puede encontrar en la resolución 125/08 del Poder Ejecutivo Nacional del 10 de marzo, en la cual se declaran los mismos parámetros de retenciones tanto para un pool de siembra que posee 100 mil hectáreas como para un chacarero dueño de 100 hectáreas.
Y como consecuencia de esta incapacidad para debatir con el campo cuál es el error en dicha resolución y cómo corregirlo para que sea posible llegar a un acuerdo, el Gobierno ha optado inteligentemente por llevar el enfrentamiento al terreno político, con Néstor y Alberto F. a la cabeza. Un ámbito en el cual se sienten muy cómodos por razones obvias y, a su vez, sus “enemigos” circunstanciales no conocen mucho. Así fue como comenzó el juego de “hacer pisar el palito”.
Reiteradas chicanas, mensajes entre líneas y hasta subidas de apuestas fueron dirigidas desde el oficialismo hacia los productores, quienes a pesar de su amateurismo en el “pantano” del juego político, supieron hacer pie a su manera. Sin embargo, ya daba la sensación de que el error estaba al caer.
Y así fue. Finalmente, Néstor logró que “pisaran el palito”. Como se detalló unos párrafos atrás, representantes del sector agrario fueron tildados de “golpistas” varias veces por Cristina, su esposo, Alberto F., Aníbal Fernández y algunos otros funcionarios. En relación con esta acusación, fue Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), quien cometió el desliz. Durante el acto realizado en Rosario, con motivo del festejo por el 25 de mayo, que convocó a casi 300 mil personas en apoyo al campo, el titular de FAA manifestó durante su discurso que “el Gobierno es un obstáculo para el crecimiento”.
Fue justamente lo que en Casa Rosada hace días estaban esperando que sucediera. Aguardaban la oportunidad de poder sustentar lo de “golpismo” con algo y aquí la encontraron. Utilizaron ese discurso, presenciado por el grupo más importante de la oposición, en su contra y tomaron fuerzas para poder aumentar aun más la victimización.
El juego dialéctico continuará, los mensajes mediáticos también, pero el campo deberá entender que no puede pelear en el terreno político, cuando su preocupación real se encuentra en el plano económico y sólo ahí podrá librar una batalla limpia, digna y justa.


por Mauricio Ferrini

2 comentarios:

Henry dijo...

Coincido en todas y cada una de tus palabras, Mauri. Es más, creo que esto que expresaste me hace acordar al tema de alguna que otra charla de esas que sabemos tener.
http://www.deportia.blogspot.com

Miedo Escénico dijo...

igual al fin y al cabo todos van a terminar tranzando y la gente con hambre.
un saludo desde miedo escénico!

intercambiamos el link Mauri ?

F.